El arancel que los números no sostienen (y los abismos que el bloque ignora)
El fentanilo, además, es un actor secundario dentro del propio problema de drogas: representa apenas 2.7% del total de estupefacientes incautados en las fronteras de Estados Unidos entre enero de 2024 y noviembre de 2025
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DESPUÉS DEL TRONO
Serie sobre Norteamérica, poder y futuro
Por Jesús Saucedo Morquecho
El fentanilo ha sido, junto con el agua y los minerales, una de las variables que más presión arancelaria ha generado en la revisión del T-MEC. Pero cuando se separan los datos por país, la variable "drogas" revela algo distinto de lo que dice el discurso político: revela cómo se está usando el poder dentro del bloque.
En el año fiscal 2025, Estados Unidos incautó 5.1 toneladas de fentanilo en su frontera con México. En la frontera con Canadá incautó 12.47 kilogramos. No es un error de imprenta: la frontera sur mueve, según los propios reportes de inteligencia estadounidenses, entre 97 y 99 por ciento del fentanilo decomisado en operativos grandes. Canadá representa una fracción que redondea a cero.
La experta Vanda Felbab-Brown, de Brookings, lo describe con precisión: las redes ilícitas que operan en Canadá están casi completamente separadas de las que abastecen el mercado estadounidense. Lo poco que se decomisa en la frontera norte corresponde, en su mayoría, a ciudadanos estadounidenses que compran fentanilo en Canadá para consumo personal y lo cruzan ellos mismos —no a redes de tráfico organizado.
Y sin embargo, la narrativa del fentanilo canadiense sostuvo, durante buena parte de 2025 y 2026, parte de la presión arancelaria que Washington aplicó sobre Ottawa. La misma herramienta —aranceles justificados por seguridad fronteriza— se usó contra el país que mueve el 99% del problema y contra el que mueve, en la práctica, una fracción marginal.
Lo que dicen los números completos
El fentanilo, además, es un actor secundario dentro del propio problema de drogas: representa apenas 2.7% del total de estupefacientes incautados en las fronteras de Estados Unidos entre enero de 2024 y noviembre de 2025. La marihuana, la metanfetamina y la cocaína —contrabandeadas históricamente, con redes mucho más grandes y consolidadas— lo superan por un margen amplio. El valor del fentanilo decomisado, además, viene cayendo: de más de 218 millones de dólares en el periodo comparable de 2023 a 86.9 millones entre octubre de 2025 y febrero de 2026.
Esto no minimiza el costo humano: cerca de 38 mil personas murieron por sobredosis de opioides en Estados Unidos en el año fiscal que terminó en septiembre de 2025, la mayoría por fentanilo. El problema es real. La pregunta que esta entrega plantea es otra: ¿la respuesta de política comercial está calibrada al tamaño real del problema, o al tamaño que resulta más útil para negociar otra cosa?
Lo que esto revela sobre el poder, no sobre las drogas
México, con el 97-99% del problema real, ya tuvo dos rondas de negociación bilateral con Washington y cerró un plan conjunto de minerales críticos. Canadá, con una fracción marginal, enfrentó aranceles sectoriales activos en acero, aluminio, autos y madera, y ha sido objeto de evaluaciones internas en el círculo de Trump sobre excluirla del tratado o rediseñar el T-MEC hacia esquemas bilaterales.
La variable drogas, leída con los números completos, no explica esa diferencia de trato. Lo que la explica mejor es otra cosa: el choque político de octubre de 2025, cuando Trump canceló conversaciones arancelarias con Canadá después de que Ontario transmitiera un anuncio contra los aranceles con declaraciones de Ronald Reagan, y el enfrentamiento posterior en el Foro de Davos. La fricción es real. Pero no es la fricción que la palabra "fentanilo" sugiere.
La nueva frontera geoestratégica: el subsuelo continental y los abismos del mar profundo
Esta lógica de presión desconectada de la evidencia se amplía cuando se traslada la mirada del tráfico ilegal al control material del futuro. La disputa por la seguridad de suministros en Norteamérica ya no se limita al territorio continental ni al control terrestre de minerales y tierras raras. El verdadero flanco ciego de la región se encuentra hoy en los abismos oceánicos.
Zonas estratégicas como la Zona Clarion-Clipperton en el Pacífico —adyacente a las rutas marítimas de México y vinculada al control de enclaves geoestratégicos como la isla de Clipperton, donde Francia proyecta una gigantesca Zona Económica Exclusiva y derechos mineros submarinos— albergan reservas masivas de nódulos polimetálicos y costras de ferromagnesio. Estos depósitos contienen níquel, cobalto, cobre y elementos críticos cuyo volumen supera con creces a las reservas terrestres conocidas. Para un bloque como Norteamérica, la ausencia de una estrategia marina conjunta frente a la carrera tecnológica global deja al descubierto una vulnerabilidad crítica: mientras la política comercial se distrae usando aranceles basados en pretextos de seguridad superficiales, el control de la minería en el mar profundo definirá el verdadero techo de la autonomía industrial del siglo XXI.
En la matriz de esta serie
Este es, quizás, el dato más incómodo de toda la serie hasta ahora: cuando una variable de seguridad se usa como palanca de negociación de forma desconectada de su tamaño real, eso no es un síntoma de Fortaleza en red. Es la firma de un Imperio de repuesto —presión bilateral, país por país, con la evidencia como argumento secundario frente a la conveniencia táctica del momento.
La CILA, que administra el agua desde 1944, funciona con protocolos técnicos donde el volumen de cada entrega se mide, se documenta y se negocia con base en datos hidrológicos verificables. La variable de seguridad comercial, tal como se ha usado en esta revisión, funciona exactamente al revés: la conclusión llega antes que los datos.
La señal a vigilar
Si en las conversaciones bilaterales la variable fentanilo y los pretextos punitivos pierden peso retórico frente a los temas donde sí hay una disputa real y medible (minerales críticos, cadenas de suministro oceánicas, reglas de origen y energía), será una señal de que el bloque está corrigiendo hacia una Fortaleza en red. Si se mantienen como justificación frente a la evidencia, será la confirmación de que esta serie ya adelantó: la presión no responde a la realidad de los datos, responde a otra cosa.
Las siguientes entregas de esta serie abren los frentes que la revisión del T-MEC ha puesto sobre la mesa sin resolverlos: el peso real de los recursos abisales, el verdadero valor estratégico canadiense dentro del bloque, y la aritmética completa de lo que Norteamérica gana —y arriesga— al integrarse. La transición demográfica y migratoria queda como epílogo de la serie.
[El uso de la IA actuó únicamente como un catalizador en la ingeniería lingüística del texto del artículo].
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