Alfredo Cuellar

EL PODER ANTES DEL SER HUMANO: Los chimpancés y la Teoría #32 de la Micropolítica

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EN SÍNTESIS

 

Por Alfredo Cuéllar

 

INTRODUCCIÓN: EL PODER COMO CONSTANTE INVISIBLE

Uno de los objetivos centrales de mi trabajo en Micropolítica ha sido demostrar que el poder no es un fenómeno aislado, ni exclusivamente institucional, ni meramente ideológico. El poder se manifiesta en la vida cotidiana, en las organizaciones y en las relaciones humanas —en usted que me lee, en mí que escribo— muchas veces de forma invisible, pero profundamente determinante.

 

En el Capítulo 4 de mi libro —dedicado a las bases teóricas de la Micropolítica— sostengo que esta disciplina no surge de una sola corriente de pensamiento, sino de la convergencia de múltiples teorías: Desde la sociología de Max Weber, el poder difuso de Michel Foucault, la reproducción social de Pierre Bourdieu, hasta las dinámicas organizacionales de Stephen Ball y Mariano Ortega, entre otros.

 

Todas estas teorías, desde distintos ángulos, coinciden en algo fundamental: El poder no siempre se ve, pero siempre está presente.

 

EL HALLAZGO: CUANDO LA NATURALEZA REVELA EL PODER

Sin embargo, un estudio reciente sobre primates introduce una dimensión aún más profunda —y perturbadora— a esta discusión. Investigadores como John C. Mitani, David P. Watts y Sylvia J. Amsler, quienes han seguido durante décadas a una comunidad de chimpancés en el Parque Nacional Kibale, en Uganda, documentaron un fenómeno que ha sorprendido incluso a la comunidad científica: La fragmentación de un grupo grande y estable de chimpancés en dos facciones rivales que comenzaron a enfrentarse de manera sistemática, en lo que bien podría describirse como una forma de “guerra civil”.

 

Lo más inquietante no fue la división en sí, sino la forma en que evolucionó el conflicto.

 

LA DINÁMICA DEL CONFLICTO: ORGANIZACIÓN, NO CAOS

Los chimpancés comenzaron a organizar patrullas territoriales. Grupos de machos avanzaban en silencio por zonas limítrofes, observando, identificando y esperando el momento oportuno. Cuando detectaban a un individuo aislado del grupo rival, atacaban en ventaja numérica.

 

No eran enfrentamientos abiertos. Eran emboscadas.

 

Los ataques no eran aleatorios. Se dirigían principalmente contra machos adultos —potenciales competidores— y, de manera particularmente perturbadora, contra crías. La eliminación de infantes no respondía a un impulso momentáneo, sino a una lógica funcional: debilitar al grupo rival en el largo plazo.

 

En algunos casos, los investigadores documentaron comportamientos que sugieren algo aún más complejo: después de los ataques, los agresores regresaban a su grupo, retomando conductas normales, como si la violencia formara parte de un repertorio integrado de comportamiento. En ese sentido, la “guerra” parecía haberse incorporado como una práctica recurrente dentro de su dinámica social.

 

No se trata, por tanto, de violencia caótica. Se trata de violencia organizada, selectiva y repetida en el tiempo. Una violencia que implica coordinación, anticipación y, en cierto sentido, estrategia.

 

LA LÓGICA DEL PODER EN ACCIÓN

Este estudio, publicado en la revista Science y ampliamente difundido en medios internacionales, describe comportamientos que resultan inquietantemente familiares: patrullas organizadas para detectar vulnerabilidades, ataques coordinados, asesinatos selectivos y eliminación sistemática de crías.

 

En otras palabras: una forma primitiva —pero clara— de ejercicio del poder.

 

Lo más relevante no es únicamente la violencia en sí, sino su lógica. Los chimpancés no actúan de manera impulsiva; forman alianzas, identifican debilidades, aprovechan ventajas numéricas y ejecutan acciones con efectos acumulativos sobre el grupo rival.

 

Esto introduce una pregunta fundamental: ¿es el ejercicio del poder un fenómeno exclusivamente humano, o tiene raíces más profundas en la organización social de los seres vivos?

LA GUERRA COMO EXPRESIÓN EXTREMA DEL PODER

Este punto obliga a una reflexión inevitable: la guerra.

 

No para justificarla, sino para entenderla.

 

A lo largo de la historia, la guerra ha sido una de las expresiones más claras —y más crudas— del ejercicio del poder. En ella se condensan, de manera extrema, dinámicas que en otros contextos aparecen de forma más sutil: la formación de alianzas, la disputa por recursos, la construcción de enemigos, la toma de decisiones bajo presión y la eliminación del adversario.

 

Por ello, no resulta casual que muchos de los grandes pensadores del poder hayan surgido en contextos de conflicto o hayan reflexionado desde la experiencia de la guerra. Figuras como Sun Tzu, Carl von Clausewitz o Nicolás Maquiavelo entendieron que el poder no se limita a normas o instituciones, sino que se juega en escenarios donde la supervivencia, la estrategia y la percepción son determinantes.

 

La guerra, en ese sentido, no es una anomalía del comportamiento humano. Es una de sus manifestaciones más visibles.

 

Y lo que observamos en ella —estrategia, cálculo, anticipación, control del entorno— es precisamente lo que, en escalas menores, ocurre en la vida organizacional, política y social.

 

Desde esta perspectiva, la Micropolítica no inventa el poder. Lo reconoce en sus distintas formas, desde las más sutiles hasta las más extremas de su expresión.

El estudio de los chimpancés refuerza esta idea: incluso en sistemas sociales no humanos, el conflicto organizado emerge bajo ciertas condiciones. No como excepción, sino como posibilidad estructural.

 

LA PROPUESTA: LA TEORÍA #32

Desde la perspectiva de la Micropolítica, la respuesta comienza a volverse evidente.

 

El estudio sugiere que elementos centrales del poder —como la formación de coaliciones, la competencia por recursos, la dominancia, el control del territorio y la eliminación del adversario— no son exclusivos de las instituciones humanas. Son estructuras que emergen en sistemas sociales complejos.

 

Es decir, el poder no es solo una construcción cultural. Tiene una dimensión estructural que antecede incluso al desarrollo de la cultura.

 

Este hallazgo obliga a ampliar el marco teórico de la Micropolítica.

 

Por ello, propongo incorporar lo que podría denominarse la Teoría #32: la dimensión evolutiva del poder.

 

Esta teoría plantea que el ejercicio del poder no nace únicamente en las instituciones humanas, sino que se origina en dinámicas de organización, competencia y supervivencia presentes en especies sociales avanzadas.

 

En este sentido, la Micropolítica no solo explica lo que ocurre en organizaciones, gobiernos o empresas. Explica un patrón más profundo de comportamiento colectivo.

 

Uno que, como sugiere este estudio, antecede incluso al ser humano.

 

IMPLICACIONES: ENTENDER SIN JUSTIFICAR

Esto no implica justificar la violencia. Implica entenderla.

 

Y entender que muchas de las dinámicas que observamos en la política, en las organizaciones y en la vida social tienen raíces más antiguas, más profundas y persistentes de lo que normalmente estamos dispuestos a aceptar.

 

EN SÍNTESIS

El poder no es una invención reciente, ni una creación exclusiva de las instituciones humanas. Es una forma de organización que emerge cuando existen relaciones, competencia y necesidad de control.

 

Lo vemos en la política, en las organizaciones, en la vida cotidiana… y ahora, con claridad inquietante, en sistemas sociales que anteceden al ser humano.

 

El estudio de los chimpancés no solo confirma la existencia de estas dinámicas: las desnuda. Nos muestra que la estrategia, la coalición, el conflicto y la eliminación del adversario no son anomalías, sino posibilidades inscritas en la lógica misma de la convivencia social.

 

Por eso, la guerra —en su forma más extrema— y la Micropolítica —en sus expresiones más sutiles— no son fenómenos separados. Son distintas escalas del mismo principio.

 

La Teoría #32 no amplía únicamente el marco conceptual de la Micropolítica. Lo reubica.

 

Nos obliga a entender que el poder no solo se ejerce, no solo se aprende, no solo se transmite… también se hereda.

 

Y quien no lo reconoce en su profundidad, difícilmente podrá entenderlo… y mucho menos ejercerlo.

 

Dr. Alfredo Cuéllar es profesor retirado de California State University, Fresno, y ex académico de la Harvard Graduate School of Education. Es creador de la Micropolítica y consultor internacional en educación, liderazgo y análisis del poder.
alfredocuellar@me.com

 

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