Por Alfredo Cuéllar*
Un ícono que no teníamos —y que necesitábamos
Para millones de latinos en Estados Unidos, César Chávez no fue sólo un líder sindical, fue algo más profundo: Un símbolo moral, un referente de dignidad, un héroe necesario.
A diferencia de otros grupos, los hispanos en Estados Unidos no han contado con una larga lista de figuras universalmente reconocidas que encarnen su lucha histórica. Chávez ocupó ese espacio casi sin competencia.
Las identidades colectivas no se construyen sólo con ideas; se construyen con historias, símbolos y héroes. Y cuando uno de esos héroes es cuestionado, no sólo se revisa a la persona: Se sacude toda la narrativa y, con ello, la identidad colectiva de los méxico-americanos en esta nación.
Héroes humanos: el mito y sus grietas
No es un fenómeno exclusivo. Los pueblos han construido sus identidades alrededor de figuras como Martin Luther King Jr., George Washington, Mahatma Gandhi, Cuauhtémoc, o Miguel Hidalgo. Todos ellos cumplen una función simbólica: Representan lo mejor de una causa.
Pero también comparten algo inevitable: Eran profundamente humanos.
La historia, con el tiempo, tiende a pulir sus contradicciones para sostener el relato colectivo. Sin embargo, esas grietas nunca desaparecen del todo. Solo esperan el momento en que vuelven a emerger.
El reportaje y la incomodidad
El reciente trabajo de The New York Times, que expone un lado oscuro, indebido y hasta ahora desconocido para la mayoría del público, no presenta un veredicto judicial. Presenta testimonios, alegaciones, voces que durante décadas no habían ocupado el centro del debate.
Y ahí radica su importancia. No porque cierre una historia, sino porque la reabre.
Dar mérito a este tipo de periodismo es fundamental, incluso —y sobre todo— cuando lo que revela es incómodo.
El silencio de la United Farm Workers (UFW)
Quizá el elemento más revelador no está en lo que se dijo, sino en lo que no se dijo.
La United Farm Workers no ha defendido categóricamente a su figura fundacional. Tampoco ha validado las acusaciones. Ha optado por cancelar celebraciones y mantener cautela.
Imaginemos por un momento esa escena interna: Conversaciones tensas. Llamadas difíciles.
La conciencia de que cualquier postura puede fracturar algo irreparable.
Esto no es debilidad. Es cálculo micropolítico.
El silencio institucional no es vacío. Es estrategia.
El patrón del poder y sus secretos
A lo largo de la historia, figuras poderosas han caído en la misma trampa: creer que su posición les permite ocultar lo que, tarde o temprano, emerge. Casos como Marcial Maciel, o el escándalo de Bill Clinton y Monica Lewinsky, nos recuerdan que el poder no elimina la condición humana. La amplifica. Y, en ocasiones, también amplifica sus errores.
El momento: Una coincidencia incómoda
Este proceso de revisión ocurre en un momento particularmente delicado.
Las comunidades inmigrantes en Estados Unidos enfrentan presiones, discursos hostiles y una constante lucha por reconocimiento y legitimidad.
En ese contexto, cuestionar al principal símbolo latino no es sólo un acto histórico. Es un evento con profundas consecuencias identitarias y repercusiones en el actual entorno político.
El tiempo timing —como siempre en la Micropolítica— no es neutral.
Entre la negación y la cancelación
Frente a esto, existen dos tentaciones:
- Defender sin cuestionar
- Condenar sin comprender
Ambas son simplificaciones. La realidad es más compleja. Y exige una postura más difícil: Sostener la tensión sin resolverla prematuramente.
Reflexión final
No estamos ante un veredicto. Estamos ante un proceso.
Pero hay algo que sí podemos afirmar con claridad: Una verdad, por dolorosa que sea, es siempre menos destructiva que una mentira sostenida en el tiempo. La historia lo ha demostrado una y otra vez.
La historia nos ha mostrado, una y otra vez, que los errores humanos no son lo que más destruye a las instituciones o a los movimientos.
Lo que verdaderamente los fractura es el intento de ocultarlos, de posponerlos, de administrarlos en silencio.
Porque el poder —cuando se protege a sí mismo por encima de la verdad— termina erosionando aquello que pretendía defender.
Si algo debemos aprender de este momento no es sólo a reflexionar, sino a reconocer que las identidades colectivas no se sostienen en la perfección de sus héroes, sino en la honestidad con la que enfrentan sus propias sombras.
Dr. Alfredo Cuéllar es académico, consultor internacional y creador de la disciplina de la Micropolítica, dedicada al análisis del poder en las interacciones humanas y organizacionales. Fue profesor en la Universidad de Harvard y ha formado líderes en diversos países de América Latina y Estados Unidos. alfredocuellar@me.com












