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Alfredo Cuellar

EL PODER QUE NADIE VE: De Foucault, Habermas y Solnit a la Micropolítica

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EN SÍNTESIS

Por Alfredo Cuéllar

 

La Micropolítica aún no puede llamarse ciencia en sentido estricto; por ahora es una disciplina en formación. Será la academia, con el tiempo y el rigor de la investigación, quien determine su lugar definitivo.

Sin embargo, como precursor de este enfoque, no puedo dejar de observar algo fascinante: una y otra vez, al leer a grandes científicos, filósofos e intelectuales, encuentro que muchos de ellos —sin usar la palabra Micropolítica— describieron exactamente los fenómenos que esta disciplina intenta revelar.

Es como si hubieran estado mirando la Micropolítica sin verla, nombrándola sin saber su nombre.

La muerte reciente del filósofo alemán Jürgen Habermas invita a reflexionar nuevamente sobre una cuestión central en la vida política y organizacional: el poder que opera fuera de la vista inmediata.

Durante décadas, distintos pensadores han intentado explicar cómo funciona el poder en las sociedades modernas. Algunos lo han analizado desde las instituciones, otros desde el lenguaje y otros desde las narrativas culturales. Lo interesante es que, vistos en conjunto, muchos de esos esfuerzos intelectuales convergen en una misma intuición: gran parte del poder real es invisible.

 

A esta intuición la he llamado Micropolítica: el estudio del ejercicio cotidiano —y muchas veces oculto— del poder dentro de organizaciones, instituciones y comunidades. Es el poder que circula en las relaciones entre personas e instituciones y que suele permanecer invisible, porque para percibirlo es necesario retirar las máscaras que, muchas veces sin advertirlo, los actores utilizan en la vida social y profesional.

Foucault: las estructuras invisibles del poder

El filósofo francés Michel Foucault fue uno de los primeros en mostrar que el poder no reside solamente en los gobiernos o en las jerarquías formales. Para Foucault, el poder se infiltra en redes de conocimiento, normas sociales, discursos científicos y prácticas institucionales.

El poder no siempre se impone mediante la fuerza. Muchas veces opera a través de mecanismos mucho más sutiles: la vigilancia, la normalización, la clasificación de lo aceptable y lo inaceptable.

En otras palabras, el poder se ejerce también a través de lo que se considera “normal” o “racional” en una sociedad.

Habermas: la legitimidad del discurso

La contribución de Habermas, figura central de la Frankfurt School, introdujo otra dimensión fundamental: la legitimidad del discurso.

Habermas distinguió entre dos formas de interacción social.

La primera es la acción estratégica, donde los actores buscan obtener ventaja, influir en la conducta de otros o ganar una disputa. En este terreno, la interacción se convierte en un cálculo de poder.

La segunda es la acción comunicativa, donde los actores buscan entenderse mediante argumentos racionales y alcanzar consensos.

Esta distinción es particularmente iluminadora para la Micropolítica. Lo que Habermas denomina acción estratégica describe con notable precisión el terreno donde se mueven los actores en muchas organizaciones: negociación, influencia, presión, alianzas y competencia por decisiones.

Pero Habermas añade un elemento decisivo: incluso quienes actúan estratégicamente necesitan justificar sus posiciones en el terreno del discurso público.

El poder rara vez se presenta a sí mismo como poder.

Prefiere presentarse como razón, necesidad o bien común.

Solnit: el poder de las narrativas

La escritora y ensayista estadounidense Rebecca Solnit ha aportado otra pieza importante al rompecabezas del poder.

 

Solnit ha mostrado cómo las narrativas públicas pueden reorganizar la percepción social del poder. Movimientos sociales que parecían marginales o imposibles pueden adquirir fuerza cuando logran transformar el lenguaje con el que una sociedad interpreta su realidad.

Las historias que una sociedad se cuenta a sí misma pueden abrir o cerrar horizontes políticos.

Tres caminos hacia una misma intuición

Si observamos estas tres contribuciones en conjunto, encontramos un patrón interesante.

  • Foucault reveló las estructuras invisibles del poder.
  • Habermas explicó las condiciones de legitimidad del discurso público.
  • Solnit mostró el papel de las narrativas en la transformación de la percepción social.

La Micropolítica observa cómo estas tres dimensiones operan simultáneamente en la vida cotidiana de las organizaciones.

El poder no se limita a decretos o jerarquías formales. Se manifiesta en conversaciones de pasillo, en la interpretación de datos, en la construcción de reputaciones, en la definición de problemas y en la capacidad de imponer narrativas creíbles.

El terreno invisible del poder

El poder rara vez actúa de manera abierta.

Opera en zonas grises:

  • en alianzas discretas
  • en interpretaciones estratégicas de información
  • en narrativas que legitiman decisiones
  • en percepciones que moldean la conducta colectiva

Por eso, comprender el poder requiere mirar más allá de las estructuras formales.

Requiere observar las interacciones invisibles donde se negocian decisiones, se construyen legitimidades y se moldean percepciones.

Ese es, precisamente, el territorio de la Micropolítica.

Y es en ese territorio —el del poder que nadie ve— donde las intuiciones de Foucault, Habermas y Solnit encuentran una inesperada convergencia.

 

Ese es, precisamente, el territorio de la Micropolítica.

 

Y es en ese territorio —el del poder que nadie ve— donde las intuiciones de Foucault, Habermas y Solnit encuentran una inesperada convergencia.

Pero reconocer ese poder invisible es apenas el primer paso.

Comprender cómo opera, cómo se construye y cómo se transforma dentro de las organizaciones y de la vida pública es una tarea mucho más compleja.

A eso se dedica la Micropolítica: a hacer visible lo que normalmente permanece oculto.

Porque, en última instancia, quien aprende a ver el poder que nadie ve comienza también a entender cómo se toman realmente las decisiones que moldean nuestras instituciones y nuestras sociedades.

 

 

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