Alfredo Cuellar

LA DISPUTA POR LA REALIDAD: Una lectura micropolítica

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EN SÍNTESIS

 

Por Alfredo Cuéllar

…No basta con apelar a la educación ni con insistir en la importancia de los datos. Estamos frente a una transformación cultural de escala global, profundamente reforzada por la tecnología y las redes sociales…

CRÉDITO Y ORIGEN

Debo agradecer al Dr. Mariano Ortega por haberme compartido un texto excepcional: “El olvido de la realidad”, de Carlos Granés, publicado en Letras Libres el 1 de febrero de 2026. No se trata de un texto más, sino de un ensayo que aborda uno de los problemas más delicados de nuestro tiempo: la ruptura entre poder y realidad.

Su lectura no sólo es intelectualmente estimulante, sino profundamente inquietante. Nos ayuda a comprender mejor este mundo extraño que habitamos, cada vez más distante del que conocimos.

Además, su contenido me remite inevitablemente a los orígenes de mi propio trabajo. Fue a partir de las aportaciones del Dr. Ortega  —en particular sus Dimensiones Organizacionales — que comencé a identificar esos hilos invisibles del poder que más tarde darían forma a los primeros esbozos de la Micropolítica.

Este artículo recoge, en buena medida, reflexiones inspiradas en ese ensayo.

NO ES UNA CRISIS DE INFORMACIÓN

No estamos frente a una crisis de información, sino ante una crisis de realidad. Nunca habíamos tenido acceso a tantos datos, fuentes y versiones. Sin embargo, el desacuerdo ya no gira en torno a la interpretación de los hechos, sino a la existencia misma de esos hechos. La realidad, que durante mucho tiempo funcionó como un punto de referencia compartido,  comienza a diluirse como un punto de referencia compartido, comienza a diluirse en un entorno donde múltiples versiones compiten por imponerse.

Por ejemplo, fenómenos políticos recientes muestran cómo distintos grupos pueden percibir realidades completamente opuestas a partir de los mismos hechos, como ha ocurrido en el debate público en torno a movimientos como MAGA en Estados Unidos o proyectos políticos como la llamada Cuarta Transformación en México.

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EL ORIGEN: CUANDO LA VERDAD SE FRAGMENTA

El texto de Granés nos recuerda que este fenómeno tiene raíces profundas. El giro posmoderno cuestionó la idea de verdad universal, debilitó la confianza en la razón como árbitro y promovió la noción de que la realidad es, en gran medida, una construcción. Este cuestionamiento fue necesario en su origen, pero abrió la puerta a un escenario en el que el problema ya no es dudar, sino quedarse sin criterios sólidos para distinguir entre lo verdadero y lo conveniente.

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DE LOS HECHOS A LAS NARRATIVAS

En este contexto, los hechos han ido perdiendo centralidad frente a las narrativas. La verdad deja de ser un ejercicio de verificación para convertirse en una construcción interpretativa, frecuentemente subordinada a intereses políticos, identitarios o emocionales. Lo que importa ya no es únicamente lo que ocurrió, sino la versión que logra imponerse y movilizar adhesiones.

Un mismo evento puede ser interpretado como defensa de la democracia o como amenaza a ella; como acto de soberanía o como retroceso institucional, dependiendo del marco narrativo desde el cual se construya.

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EL LENGUAJE COMO INSTRUMENTO DE PODER

El lenguaje desempeña un papel central en este proceso. Cuando se simplifica, se polariza o se reduce a categorías binarias, no sólo empobrece la conversación pública, sino que limita la capacidad de pensar con matices. Esta reducción facilita la construcción de relatos claros, emocionalmente potentes y políticamente eficaces. En ese sentido, el lenguaje deja de ser un medio de comprensión para convertirse en un instrumento de poder.

Términos como “seguridad”, “libertad”, “pueblo” o “corrupción” cambian de significado según quién los utilice, permitiendo justificar decisiones opuestas bajo las mismas palabras.

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EL GIRO MICROPOLÍTICO

Es aquí donde la lectura desde la Micropolítica resulta particularmente reveladora. El poder más sofisticado ya no es únicamente el que impone decisiones visibles, sino el que logra definir qué es real para los demás. No se trata sólo de mandar, sino de establecer los marcos dentro de los cuales las personas interpretan el mundo. El poder, en su forma más refinada, no obliga: orienta percepciones, moldea significados y condiciona la manera en que se construye la realidad social.

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EL CONTROL DE LA PERCEPCIÓN

Hoy el poder opera simultáneamente en lo que se dice, en lo que se omite y en lo que se vuelve creíble. La disputa ya no es exclusivamente por recursos o posiciones formales, sino por la capacidad de influir en la percepción colectiva. Quien logra establecer una narrativa dominante no sólo interpreta la realidad: La redefine.

En muchos casos, lo que parece desorden —contradicciones, cambios de postura, discursos incoherentes— no debilita al poder; en muchos casos lo fortalece al dificultar la construcción de una realidad compartida.

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CUANDO LA POLÍTICA SE VUELVE RELATO

En este entorno, la política tiende a transformarse en un ejercicio narrativo. El ciudadano deja de evaluar hechos de manera crítica y comienza a identificarse con relatos que le ofrecen sentido, pertenencia y certidumbre. La deliberación racional pierde terreno frente a la adhesión emocional, y la política se aproxima cada vez más a una forma de representación simbólica donde la coherencia factual pasa a un segundo plano.

En conflictos internacionales recientes, como los relacionados con Irán, los mismos hechos pueden presentarse como defensa legítima, agresión injustificada o estrategia geopolítica, dependiendo de la narrativa dominante en cada contexto.

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IMPLICACIONES: EL RIESGO REAL

Las consecuencias de este proceso son profundas. Sin una realidad mínimamente compartida, el debate se fragmenta, la posibilidad de corregir errores se reduce y los límites al poder se debilitan. Cuando todo puede ser reinterpretado, el poder adquiere una libertad extraordinaria para definir qué es verdad, qué ocurrió y qué debe creerse.

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LA NATURALEZA DEL PROBLEMA: MÁS QUE EDUCACIÓN

La complejidad de este fenómeno no permite soluciones simples. No basta con apelar a la educación ni con insistir en la importancia de los datos. Estamos frente a una transformación cultural de escala global, profundamente reforzada por la tecnología y las redes sociales. Los algoritmos privilegian la atención, la emoción y la polarización, no necesariamente la verdad.

Por ejemplo, contenidos emocionales, simplificados o polarizantes tienden a difundirse más rápido que aquellos que requieren análisis, creando entornos donde lo más visible no necesariamente es lo más cierto.

Lo que emerge no es sólo desinformación, sino un ecosistema en el que distintas versiones de la realidad coexisten, se refuerzan y se protegen entre sí. Las personas no sólo consumen información: Habitan narrativas.

Y una vez dentro de ellas, la realidad externa pierde fuerza frente a la coherencia interna del relato.

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¿QUÉ SIGUE? LÍMITES Y POSIBILIDADES

Frente a este escenario, la pregunta inevitable es qué sigue. ¿Es posible recuperar una relación compartida con la realidad o estamos ante un cambio irreversible?

La realidad, aunque debilitada, no desaparece. Puede ser distorsionada o negada temporalmente, pero sus consecuencias terminan imponiéndose. Las crisis, los errores y los conflictos revelan inevitablemente la distancia entre narrativa y realidad, aunque con frecuencia lo hacen cuando el daño ya es significativo.

Al mismo tiempo, la defensa de la realidad no puede ser ingenua. No basta con decir la verdad. Es necesario comprender que la verdad también compite en el terreno de la narrativa. Defenderla implica construir discursos que, sin renunciar a la evidencia, sean capaces de generar sentido y disputar el espacio simbólico donde hoy se ejerce gran parte del poder.

El mundo ha cambiado. No estamos frente a una anomalía pasajera, sino ante una nueva configuración del poder. En este contexto, la pregunta ya no es únicamente quién tiene el poder, sino quién logra definir lo que los demás aceptan como real.

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EN SÍNTESIS

No vivimos únicamente una crisis de información, sino una disputa por la realidad. En esa disputa, el poder ya no se limita a actuar sobre el mundo; actúa sobre la forma en que el mundo es percibido, entendido y aceptado. Y quien logra imponer esa percepción ejerce una de las formas más profundas y eficaces de poder.

Dr. Alfredo Cuéllar es fundador de la Micropolítica, académico y consultor internacional. Ha desarrollado un enfoque que analiza el ejercicio del poder en la vida cotidiana, las organizaciones y la esfera pública. alfredocuellar@me.com

 

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